miércoles, 18 de octubre de 2017

EL MITO DE ATENEA Y MEDUSA

Hace mucho tiempo, en un país muy lejano existió una ciudad llamada Pérgamo donde los hombres y las mujeres protegían son sus vidas las leyes de la sabiduría, los manuscritos escritos por los sabios  y las leyendas que portaban los secretos para abrirse camino en la vida o sanar los dolores del Alma.

Atenea era la diosa que protegía a sus gentes e inspiraba a los grandes médicos del alma que vivían y curaban en la misma ciudad, pero también la memoria de los sábios de todos los tiempos de Sócrates, Platón o Aristóteles o de la misma Safo. 

Atenea era hija de Zeus y Metis a la que el Dios había devorado al enterarse que estaba embarazada porque meses antes el oraculo decretó que si ambos tenían un hijo este acabaría con él. Pero Atenea prefirió olvidarse de su madre y poner toda su inteligencia y belleza al servicio de su padre, por eso en poco tiempo se convirtió en la mejor estratega diplomática, pero también en la protectora de los desvalidos, defensora de grandes causas. Protectora de la PAZ pero inspiradora de guerra. Ella fue maestra de artesanos, también defensora de la ley y sus herméticos dogmas, pero estaba tan ocupada en política ,artesanía y oficios de tierra tal como deseaba su padre, que ni quiso enamorarse ni tuvo compasión con las mujeres víctimas del deseo. De lo contrario nunca hubiera nacido medusa, su envés.

Como toda historia en  la vida de Atenea hay cara y hay cruz, también en la del viaje del alma.


Medusa era una doncella que se convirtió en sacerdotisa de Atenea. Pero era tan hermosa que la primera vez que poseidón, Dios del mar y hermano de Zeus, la vio, decidió violarla en el mismo templo de Atenea. Cuando la Diosa descubrió lo que había ocurrido decidió vengarse y convertir a la doncella en un monstruo destinado a matar o morir. Sus hermosos cabellos eran serpientes, sus ojos repletos de dulzura se transformaron en pozos de tristeza y con poder de petrificar a quien la mirara de frente; y desde entonces la joven doncella fue un monstruo condenado a la soledad eterna y a la eterna sed de venganza.

Pasó el tiempo y Atenea por fin tuvo compasión y ordenó a Perseo que acabara con Medusa. Pero tenia que hacerlo a su modo. Por ello el joven héroe cogió la cabeza de Medusa y emprendió la vuelta. Pero a medio camino vió a una hermosa doncella encadenada a una gran piedra que salia del mar. Se llamaba Andromeda, estaba desnnuda y era la ofrenda de su propio padre a un monstruo marino que amenazaba el reino.

Perseo se enamoró de Andrómeda y decidió  luchar por ella, cuando llegó el monstruo puso la cabeza de Medusa frente a el y lo petrificó. Después se casó con ella.

Dicen las ancianas tejedoras que tuvieron 6 hijos y fueron felices, cuando la pareja murió, la Diosa Atenea convirtió sus cuerpos en constelaciones que colocó juntas en el firmamento para que pudieran amarse eternamente.

Por eso las noches de luna nueva observas en el cielo como su luz te recuerda a algo; PARA ROMPER LAS CADENAS DEL ALMA HAS DE MATAR A LA PÉTREA MEDUSA, PETRIFICAR AL MONSTRUO Y, SOBRE TODO, PONERTE AL SERVICIO DEL AMOR.

ATENEA  COMO HIJA DEL PATRIARCADO

Cuando el alma de una mujer se petrifica su árbol interno pierde las hojas, el rocío deja de humedecer sus raíces, da la espalda a su feminidad e ignora hacia donde crecer. En este mito vemos como Atenea solo escucha la voz de su padre, obviando de nacimiento la muerte de su madre. Atenea Nace del ruido y dolor en la Cabeza de Zeus. En su vida, se dedica a ser lo ESPERADO por su padre, desarrollando  valores masculinos, y anulándose a sí misma, convirtiéndose al final su envés en Medusa.

Dicen Expertas en Psicologia femenina que cada vez se observa en más mujeres el mito de Medusa y que suelen se mujeres que han tenido a un padre herido en lo profundo de sus almas y unas madres ausentes. Por ello desde pequeñas estas mujeres han vivido con miedo al abandono y el rechazo sin las caricias necesarias para fortalecer su seguridad y necesitadas de cualquier tipo de prueba de reconocimiento, simpatía y amor.
Nace en ellas la necesidad de agradar sobretodo al padre, hasta convertirse en lo que su padre y la sociedad patriarcal desearían.

Al igual que Atenea, Las mujeres Medusa rechazan a su madre se enfrentan a ella y niegan lo que esta simboliza. Para Medusa, que se la denomina "la hija del padre", no hay espacio para la dicha o el verdadero amor porque poco a poco se han alejado de las pequeñas cosas importantes mientras acumulaban grandes dosis de resentimiento.
Las mujeres medusas viven en un mundo donde su gran amor es el PADRE, se separan del cuerpo y de su propio instinto en las relaciones sexuales y el miedo a entregarse a una pareja es tan fuerte que congela cualquier sentimiento auténtico.

Relaciones cortas, actitudes demasiado críticas, jaquecas y demasiada tensión . Mientras el amor está vinculado al padre el cuerpo solo puede dar y recibir de un modo autónomo durante el acto sexual, la unión total no es posible por miedo a "rendirse". Suelen atraer a parejas que como ellas no podrán unirse por miedo expresado en las relaciones de diferentes formas. Ellas "medusas" en las relaciones tienen miedo a convertirse en sus madres. 

Cuando una mujer Medusa se da cuenta de que está vacía puede empezar a enfrentar su neurosis, alejarse de los ideales del padre que la separa de su verdadera identidad, enraizarse en su cuerpo y nutrirse con pequeñas cosas capaces de lograr que se sienta bien.
LA MUJER MEDUSA TIENE ANTE SI LA POSIBILIDAD DE NUEVOS COMIENZOS.

LA LUZ DE ATENEA
Atenea es un arquetipo que ocupa el alma de la mujer reservado a la Reflexión y la toma de decisiones. Sus historias nos abren a la meditación del valor de lo minucioso. Ella ama a los hombres de poder y ayuda a las heroínas que emprenden el viaje de la vida que pasa por la autocomprensión y la compasión. Ellas es la patrona de las mujeres independientes y dueñas de sí capaces de sentirse y ser completas por ellas mismas. La Diosa pone a disposición sus dones femeninos al servicio de la realización de los sueños, pero también busca cumplir la ley y a veces se ata a dogmas. Ella guía a las Amazonas, patrona de las mujeres que luchan por conseguir objetivos justos...

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