martes, 27 de agosto de 2013

EYACULACIÓN MASCULINA & PERDIDA DE ENERGIA


Hasta ahora hemos estado hablando de que una de las maneras de buscar, mantener y aumentar la salud es tener una energía vital cuanto más potente mejor, por eso he tratado la alimentación, la respiración, el descanso y ahora tocaremos otra función vital: la sexual. Cabe decir que en este caso concreto corresponde más al hombre que a la mujer.
He oído que en el Tantra no se eyacula y me gustaría saber cómo se hace esto. Si hacemos el amor y no eyaculo entonces me pierdo ese placer que es el orgasmo. Por otra parte, no puede tener consecuencias negativas sobre el organismo el no permitir esta liberación?. He oído el comentario de que la retención del semen podría incluso llegar a producir infecciones genitales. Estas son preguntas que nos formulamos cuando nuestro objetivo es disfrutar del sexo pero no rebajar nuestro nivel de energía vital.
Efectivamente con el Tantra se aprende a controlar la eyaculación. Son técnicas practicadas desde hace miles de años, no sólo en el Tantra, sino también en el Taoísmo y en otras vías místicas incluso occidentales.
Lo primero que habría que decir es que el orgasmo y la eyaculación en el hombre no son lo mismo. Por desconocimiento y por miedo hemos aprendido una sexualidad mecánica y exclusivamente genital, pero aunque parezca increíble un hombre puede tener orgasmos sin eyacular, es más, un hombre puede tener varios orgasmos seguidos sin eyacular. La eyaculación y el orgasmo son en realidad dos efectos diferentes controlados por partes diferentes del sistema nervioso. Cuando el hombre aprende a controlar su energía ya desligar este automatismo de orgasmo-eyaculación, entonces no pierde energía (la eyaculación en el hombre es un vaciado) y puede acceder a este otro nivel del orgasmo  más allá de la mera descarga genital. La experiencia del orgasmo en el hombre se acerca entonces a la experiencia del orgasmo en la mujer. Por eso se habla del "hombre multiorgásmico". La mujer es multiorgásmica por naturaleza, pero el hombre también puede serlo. Lejos de tener que renunciar a ese placer que es el orgasmo, lo que nos abrimos es un placer mucho mayor que aparece cuando eliminamos "el corte" que supone la eyaculación. El orgasmo eyaculatorio es sólo un instante de "rozar el cielo", que se viene abajo inmediatamente con el vaciamiento que sigue a la eyaculación.
Las consecuencias de que un hombre no eyacule no son negativas para el organismo. Todo lo contrario. Como decía antes, la eyaculación es una gran pérdida de energía en el hombre, algo que es vacío y que es necesario sólo para tener hijos. Habría que aclarar aquí que es muy diferente, en cuanto a los efectos de esta pérdida de energía, una eyaculación "consciente" en contraposición de la normal eyaculación "automática". Cuando se eyacula conscientemente, con total propósito e intención, no se produce esta pérdida de energía en la misma forma. El Tantra utiliza la eyaculación sólo para concebir un hijo, y de una manera consciente. Una concepción así produce una energía cargada de todo el intento de que se pone en este acto, energía que se transmite al nuevo ser que viene a encarnarse.




El hombre que practica el Tantra realmente deja de eyacular siempre, con la excepción anterior de engendrar un hijo. Al haber sanado su mente y sus emociones y haber desatado esta compulsividad mental-genital que lleva a la mayoría de los hombres a la masturbación crónica, no tiene necesidad de ningún "descarga", incluso las poluciones nocturnas, a medida que la mente se va liberando, llegan a desaparecer de forma natural. Como decía, lejos de suponer esto un trastorno para el organismo, lo que supone es un verdadero regalo. El organismo está perfectamente preparado para reabsorber y reciclar todo este semen no sacado al exterior. Cuando un hombre no eyacula durante tiempo, toda esta energía "no tirada" equilibra y rejuvenece el organismo y puede además utilizarse para elevar la conciencia de la persona. Por eso siempre en las religiones y vías espirituales se ha establecido la castidad. Se desconocía la realidad de la sexualidad tal como el Tantra la voz, pero se sabía que un hombre no puede tener energía para "elevar su alma" mientras no preserve su energía seminal. En el Tantra también se preserva la energía seminal en el hombre, pero sin tener que renunciar a la relación hombre-mujer aquí en la Tierra, sino convirtiendo esta relación y la sexualidad en lo que es, en una verdadera vía de crecimiento espiritual , de elevación de la conciencia.
Existe en nuestra cultura esta visión de la sexualidad como "descarga" y que esta descarga es necesaria incluso beneficiosa para el equilibrio fisiológico y psicológico. Nada más opuesto a la verdad. La necesidad de descarga viene de un cuerpo y de una mente desequilibrada, como es la media normal en nuestra civilización. Un cuerpo y una mente sometidas a estrés y ansiedad continua, ve en la descarga una liberación, siendo esta pero la simple continuación del ciclo de arriba abajo en el que se mueven normalmente nuestros estados mental y emocional. Cuando la energía de una persona comienza a equilibrarse desaparece este esquema de descarga.
Lo que el hombre aprenda a no eyacular es, además, muy importante para la relación femenina-masculina, ya que le permite "estar presente". En el Tantra el acto sexual se convierte en una meditación en pareja, en un acto de unión y de reconciliación de los opuestos, donde el masculino, el hombre, venera y se pone al servicio de lo femenino, la mujer. El Dios encarnado venera a la Diosa encarnada y le entrega su energía desinteresadamente. Cuando el hombre eyacula (y sobre todo, como decíamos, de manera automática e inconsciente) simplemente "se va". Deja de estar presente. El hombre ha mirado por sus objetivos y ha dejado de venerar la Diosa. La clave del amor tántrico podríamos describirla como "presencia". Presencia del poder masculino entregado y desinteresado, desde el corazón, dentro de la mujer. Esta presencia de entrega de un hombre dentro de una mujer es sanadora y permite hacer de la sexualidad, como el Tantra considera, la reproducción de la danza sagrada de lo femenino y lo masculino en la Tierra a través de la Diosa y el Dios encarnados en la mujer y el hombre.
¿Cómo puede un hombre aprender a no eyacular?. Pues hay técnicas que se enseñan en el Tantra, pero lo más importante es empezar a cambiar las creencias. De aquí parte todo lo demás. Cuando sabemos que hay otra cosa es cuando podemos ir hacia ella. Después de esto, el trabajo es conciencia del cuerpo, de la respiración, maestría de la mente y de la propia energía. No eyacular, al final, sin necesidad de sofisticadas técnicas, es simplemente una cuestión de intención y de atención. Depende de donde la enfocamos allí nos dirigimos.
Como controlar la eyaculación:
A continuación os ofrezco unas técnicas destinadas a este efecto: intentar controlar la eyaculación masculina por, no sólo mantener una relación más prolongada, sino también la posibilidad de experimentar los legendarios orgasmos múltiples masculinos. La sensación es similar a pequeños orgasmos sin eyaculación, seguidos de un orgasmo increíblemente intenso cuando el hombre permite que se produzca la eyaculación.
Desgraciadamente, al principio, no se trata de una experiencia muy agradable para el hombre ni para su pareja. Es necesario que la pareja sea muy comprensiva mientras el hombre se entrena e intenta dominar estas técnicas.
.- Control de la respiració:
Una de las ventajas de este método es que utiliza varias técnicas físicas a la vez, de una manera que nuestra pareja no tiene por qué darse cuenta de la que las aplicamos.
La técnica debemos utilizarla en el momento justo antes de llegar al punto de eyaculación, aquel punto tras el cual es imposible evitar el orgasmo. En este momento, tendremos que inspirar profundamente y aguantar la respiración mientras contamos lentamente hasta 16. Simultáneamente hay que mirar con los dos ojos la punta de nuestra nariz. Alcanzado este punto respira lentamente girando los ojos en el sentido contrario a la agujas del reloj: Hacia arriba al máximo, a la izquierda, hacia abajo y hacia la derecha hasta llegar al punto inicial. De esta manera habremos descrito un gran cuadrado. Mientras hacemos esto debemos contraer el músculo del ano, el esfínter, tanto como podamos. Una vez realizado tres veces el giro de los ojos, liberaremos el esfínter lentamente. Los pasos anteriores deberán repetirse tres veces, incluso después de que la sensación de la necesidad de eyaculación haya terminado. Como mencionaba antes es perfectamente posible aplicar esta técnica sin la necesidad de extraer el pene de la vagina y nuestra pareja gozará exactamente igual.
.- Pressió sobre el perineu:
Técnica algo más complicada de hacer que la anterior pero más efectiva.
En el momento justo antes de la eyaculación, detendremos los movimientos de empuje y haremos tres respiraciones profundas. Tras estas respiraciones, con dos o tres dedos de cualquiera de las dos manos aplicaremos una presión firme sobre el perineo (el punto que se encuentra entre los testículos y el ano), punto conocido en la acupuntura como vaso de concepción. Al aplicar una fuerte presión sobre él, el sistema energético de este cambia lo que provoca un efecto sobre los órganos físicos impidiendo que se produzca la eyaculación.
Utilizando cualquiera de estas técnicas podrá ser capaces de controlar el orgasmo, aunque la técnica de presión controla únicamente la eyaculación.
Si llegamos a controlar algunas de estas dos técnicas, nos permitirá no sólo una relación más prolongada y evitar la pérdida de energía vital, sino también la posibilidad de experimentar los legendarios orgasmos múltiples masculinos y disfrutar plenamente del sexo tántrico.


Ángel Mitzrae
l.

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